CAPITULO TERCERO

ANIMALES
 


Pichichi.- Dendrocygna autumnalis

Pichichi

En el primer cuarto de este siglo el doctor Imaz Baume, biólogo mexicano, consideró que el número de estas aves existente en la República Mexicana era alrededor de 5,000.

Este animalito, de la familia anas, es llamado de diferentes formas según la región en que se encuentre: Pato piji, pijije, pichichi, pichihuila. Evidentemente estos nombres son onomatopéyicos y tratan de imitar el silbido del ave. Su nombre científico es dendrocygna autumnalis (cisne arbóreo de otoño).

En la actualidad es posible ver de 3,000 a 4,000 de estas aves en algunas de las lagunas cercanas al Puerto de Veracruz, lo que quiere decir que el número que se estimó hace casi 75 años se ha multiplicado enormemente con la ayuda del hombre, pues el pichichi se ha convertido en verdadero devorador de granos entre los que se encuentran principalmente el maíz, el arroz, el sorgo y otros.

Una de las particularidades de este ánade es que se aparea en el aire. Este apareamiento tiene lugar generalmente al principio de la época de lluvias o antes de ellas. Nosotros hemos observado su inicio desde el mes de mayo.

Quien esto escribe conoce la existencia de pichichi en los siguientes estados: Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Campeche. En este último estado ha observado bandadas de miles de pichichis en las zonas arroceras de Yohaltun y Buenfil.

En la costa del Pacífico abunda en los estados de Guerrero, Colima, Nayarit y Sinaloa.

Además de la ayuda del hombre que trabaja los granos de los que el pichichi se alimenta, la segunda razón de la proliferación de este pato silbón es lo abundante de sus nidadas. Se ha observado de 12 a 14 huevos en múltiples ocasiones y se nos ha indicado que a veces hay mayor número de huevos en el nido, que se encuentra generalmente en árboles, principalmente palmeras, aunque también es frecuente que anide en el suelo.

El peso del ave es superior a los 500 Gr. en la hembra. El macho es ligeramente menor y por supuesto pesa menos. Unas semanas después de haber nacido los polluelos van al agua. No sabemos realmente si la hembra los baja, los ayuda a bajar, o simplemente se avientan al suelo desde el nido, pero evidentemente los encontramos en las lagunas cuando lo escaso de su plumaje indica que no son capaces de volar.

Sus lugares preferidos son las lagunas en donde abunda el pasto, el platanillo y otras plantas de cuyas semillas se alimenta el polluelo mientras va creciendo y emplumando hasta que llega el momento en que empieza a volar en muy cortos tramos que se alargan con el tiempo hasta que eventualmente el joven pichichi ya acompaña a sus mayores en busca de granos.

El pichichi se desarrolla rápidamente. Todos los que nacen en una temporada empiezan a reproducirse a la siguiente, es decir en menos de un año.

Lo que si hemos logrado conocer es que una vez integrada la pareja, ésta se mantendrá unida posiblemente por varias temporadas mientras uno de los miembros de la pareja no perezca.

En esto el pichichi se comporta como los gansos que son monógamos y que cuando se aparean lo hacen para toda la vida.

Cabe decir que cuando se captura una nidada de polluelos o se incuban los huevos, las avecitas se acostumbran muy fácilmente a la vida doméstica y hasta sirven de guardián que por las noches hace escándalo ante cualquier ruido o presencia extraña.
 
 



 


Codorniz.- Dactylortyx thoracicus


Perdiz.- Crypturellus boucardi

Codornices y Perdices

Las codornices y las perdices abundan en algunos de los estados de México.  Si bien en la cacería se asocia muy cercanamente a estas aves, en realidad pertenecen a géneros completamente distintos.  Por principio de cuentas a lo que llamamos en México "perdiz" es en realidad un ave del género tinamidae, o lo que es lo mismo, no es una perdiz.  Es más bien familiar de la gallinola o tutupana que se encuentra en las riberas de los arroyos y en los pantanos; más remotamente, es también familiar de las avestruces.

En el sureste del país se conocen dos variedades, la perdiz común y el mancolón o perdiz de montaña, bastante mayor y que alcanza el tamaño de un pollo joven.

En cuanto a codornices, hay en el país una media docena de especies que van desde la finísima Codorniz de Gambel hasta la Codorniz de Yucatán, muy parecida, aunque menos, a la famosa bob white de los Estados Unidos que no es otra que la Cholina, conocida en varios estados de la República.

Ocasionalmente las codornices se posan en ramas de arbustos o árboles durante el día.

Las perdices rara vez suben a ninguna rama, permanecen todo el tiempo en el suelo que es en donde obtienen su alimento, excepto el mancolón que duerme en una rama a 3 ó 4 metros de altura.  Las delicadas carnes de estas dos aves son buscadas por multitud de depredadores, ante los que se encuentran prácticamente indefensas.

Sus perseguidores más constantes son los gatos monteses, los zorros, las serpientes y las aves de rapiña (además del hombre).

Lógicamente, siendo animales diurnos, son más indefensos cuando duermen y la mayor parte de sus enemigos se guían para cazarlos por el olfato.  Por ello, las codornices y la perdiz común cuando van a pernoctar, se elevan del suelo y vuelan por una cantidad indeterminada de metros en cualquier dirección.  Una vez que se asientan en el suelo ya no se mueven.  Ahí duermen.



Pavo Ocelado.-Melleagris gallopavo

 
 

Hocofaisán.- Crax cubra

El Pavo y el Faisán

Los tres galliformes más grandes del orbe son originarios de América.  Mi estado natal, Campeche, alberga todavía en sus bosques a dos de estas aves: El pavo de monte y el hocofaisán.  El primero, melleagris gallopavo, presenta diferentes características a las del pavo común o guajolote, abundante en el norte del país y en los Estados Unidos.  Se trata del pavo ocelado, muy posiblemente el más hermoso del continente americano.

Ver uno de estos pavos en actitud de cortejo con su plumaje extendido a toda su capacidad y la brillante policromía que ostenta, es un espectáculo maravilloso.  La galanura y prestancia que presenta en esos momentos es grandemente grata a la vista.

El hocofaisán, crax rubra, es casi del mismo tamaño y peso que el pavo.  Es también un animal que puede ser considerado precioso.  El hocofaisán macho es casi enteramente de color negro pero su pecho es blanco y tiene una gran cresta amarilla refulgente.  La hembra es habada en café y negro dominando el primer color y a diferencia del pavo, el hocofaisán hembra es más grande que el macho y pone uno o dos huevos desmesuradamente grandes (el doble de los huevos del pavo común).

Las costumbres de ambos animales son distintas.  El faisán se alimenta y anida en los árboles y poco baja al suelo, mientras que el pavo permanece todo el día en tierra, y solamente al acercarse la noche busca una rama horizontal que esté en claros o veredas (para que pueda volar) y se remonta hasta ella para pasar la noche.

Esto hace que el hocofaisán de hecho no tenga más enemigos que el hombre, mientras que el pavo es perseguido por jaguares, ocelotes, pumas y también por el mustélido conocido como cabeza de viejo, taira barbara.

Los faisanes del viejo continente, principalmente asiáticos son todos más pequeños que los dos grandes que hemos descrito, pero la belleza de algunos de ellos, especialmente del faisán dorado, el blanco y el maravilloso plateado de "Lady Amherst", los hacen más preciados de parques y zoológicos.


 


Chachalaca.- Ortalis vetula vetula


Cojolite.- Penelope purpurascens

La Chachalaca y el Cojolite

Estas aventureras del monte tienen en común el pertenecer al suborden de las penelopinas y tener a los lados de la garganta un adorno de piel sin plumas.  Sin embargo difieren en color y tamaño pues la primera es algo mayor que una paloma, esbelta, de cola y patas largas, plumaje café cenizo; en cambio la segunda tiene casi el tamaño del pavo de monte y es de color muy obscuro con manchas brillantes.

Ambas son muy ágiles y livianas, desplazándose por entre el ramaje con gran velocidad.  Su vuelo es corto, planean mucho y su aleteo es silencioso lo que distingue al cojolite del pavo y el faisán cuyo aleteo es ostensiblemente ruidoso.

Se alimentan ambas de frutas silvestres y granos, poco bajan al suelo y tienen muy buena vista lo que los pone a distancia de sus enemigos.

La chachalaca tiene un grito característico que lanza por la mañana temprano y en las tardes; es un sonsonete reiterado que la gente festivamente ha bautizado con la onomatopeya "hay cacao, no hay cacao" "hay cacao, no hay cacao".

La carne de chachalaca es magra y dura, pero gusta mucho a los hombres del campo al igual que el cojolite que se guisa como el pavo y tiene muy buen sabor.

Palomas

Hasta donde hemos podido apreciar, en el sureste de la República existen 7 variedades de palomas silvestres, independientemente desde luego de la conocida paloma común, que es un animal doméstico y adorna el paisaje de casi todas las ciudades del mundo.

Las palomas silvestres en el sureste van desde la pequeña tórtola hasta la majestuosa paloma chuquib.
 

Tórtola.- Columbina inca
La tórtola, tortolita ó pepencha, mucuy en maya, es un animalito bien conocido de muy pequeña talla, apenas un poco mayor que un gorrión.  Se alimenta de pequeños granos y puebla patios, jardines, quintas y parques.  Se reconoce fácilmente por su canto que solamente tiene dos notas, es un susurro prolongado rápido.  Hay dos variedades, la del sureste de la República que es de cola corta y de color gris con manchitas marrón, y la de el centro y norte del país que es de talla un poquito mayor y tiene la cola más larga.

 

Huilota.- Zenaida macroura

Sigue en tamaño a la tórtola, la paloma viajera, colona o huilota; es una avecilla emigrante y muy fina, característica por el silbido agudo que producen sus alas al volar y por tener la cola muy delgada y puntiaguda; su talla es desde luego mayor que la de la tórtola y casi alcanza la de la paloma ala blanca con la que de lejos o posada en los árboles se puede confundir; sin embargo de cerca se ve que es menor, la cola más delgada, no tiene las características orlas blancas de aquélla, y tiene además pequeños puntos café obscuro o negros distribuidos en el cuerpo.

En el norte del América se le llama a la huilota paloma quejumbrosa o paloma de duelo, mourning dove, pero este nombre le viene mucho mejor a la arroyera que mencionamos adelante, cuyo canto es verdaderamente doliente, como un triste lamento.  La huilota generalmente duerme en el suelo de donde se levanta antes de aclarar para ir a sus comederos.

 

Ala Blanca.- Zenaida asiatica

La ala blanca, también emigrante, a su vez es muy conocida; es la paloma que más se caza en toda la república mexicana y también la más abundante; su vuelo es inconfundible y sus características en cuanto a color también.  Cuando se posa en los árboles o en el suelo, abre su cola y muestra una amplia franja blanca dentro del color cenizo de las plumas que armoniza con las dos franjas blancas de sus alas, lo que le da el nombre y la hace tan conocida.  Esta paloma tiene un vuelo muy veloz, planea muy poco salvo cuando se posa; vuela grandes distancias y desarrolla una gran velocidad; por curiosidad hemos tenido ocasión de cronometrar con el avance de un coche este vuelo y podemos asegurar categóricamente que con viento favorable alcanza cerca de 80 km. por hora.  Su canto es una sucesión de cinco notas, fuerte, vibrante y que emite cuando está posada en las ramas de los árboles; es un llamado muy característico y muy conocido por los cazadores.  Cuando está en su nido el canto se hace más lento, más suave y emite menos notas.

La sakpakal como le llaman en maya, tiene una carne obscura pero tierna, y de un sabor delicioso.


 

De la misma talla aproximadamente que la ala blanca, aunque más robusta es la paloma caminera o arroyera, tutzui llamada en maya, que más bien parece una tórtola mucho más grande y a la que frecuentemente se ve caminando sobre las brechas, o cruzar por entre el monte para ir a sus bebederos; es de color café rojizo y tiene las patas color rojo muy intenso, es sin lugar a dudas la de carne más fina de todas las palomas silvestres; su canto es un arrullo de una sola nota melancólico y suave, que sabiéndolo imitar hace que estas avecillas se pongan a tiro de los cazadores.
 

Morada.- Columba cayennensis

Mayor que las anteriores especies es la paloma morada, paloma mora, paloma azul, ukum en maya.  Esta es un ave casi exactamente de la misma dimensión que las palomas domésticas llamadas de Castilla, aunque como buen animal del monte es más esbelta, más delgado el cuello y más fina la cabeza.  El color de esta formidable voladora es un rojizo morado con gris obscuro.  Tiene un vuelo sumamente poderoso, aletea mucho menos que la ala blanca y sin embargo se desplaza a gran velocidad.  Su vuelo es recto, airoso y rítmico.  Es muy fuerte físicamente.  Sus alas son muy resistentes y suele posarse solitaria en los gajos secos más altos de los árboles; emite un arrullo fuerte y bajo y también un canto de dos notas solamente.

La paloma morada, inmortalizada por un cantor yucateco como paloma azul, desciende de pequeños dinosaurios como prácticamente todas las aves.  Es muy anterior al hombre y no ha necesitado de éste para su proliferación.  Tal vez por esta razón, aunque no desdeña ni el maíz, ni el arroz, ni el sorgo ni otros granos producidos por el hombre, en ocasiones desprecia la abundancia de los cultivos y busca para comer lo que ancestralmente ha sido su alimento principal que abarca casi todas las semillas y flores que encuentra en el monte en las diferentes  temporadas  (berenjena, nopo, nigua, palo dulce, chacuaco, higuera, semillas de diversos pastos, de platanillo, uvero, bejuco, navajuela, etc.) que forman la dieta variadísima de esta bella paloma.

Por último la gran paloma de collar denominada chukib en maya. Esta es un ave casi enteramente igual a la paloma ukum con la excepción de que tiene un manto como un collar alrededor de todo el pescuezo, moteado como la pluma de la codorniz; por ello en algunos lugares la llaman paloma codorniz.  Es la más majestuosa de las palomas silvestres, tiene un vuelo recto y poderoso como la ukum y aunque se parece muchísimo a ésta volando o posada en el árbol, se le puede reconocer a distancia por la forma en que se posa en los gajos, pues ésta singular paloma se deja planear en el aire con las dos alas abiertas y ligeramente echadas hacia atrás al estilo que lo hacen las palomas de Castilla.  Esto permite a veces distinguirla de la forma de vuelo de la paloma ukum, a la que repetimos se le parece infinitamente.

Finalmente, en lo profundo de las selvas altas de Campeche y Quintana Roo, hay una pequeña paloma silvestre, escasa, de un color muy bello como el azul de carnaval o la tiza de billar, de vuelo muy rápido y de una talla bastante mayor que la tortolita, pero menor que la paloma viajera.  Rechoncha y de cola corta se le ve pasar como una saeta en el monte alto, o cruzar de uno a otro lado en el río Candelaria.  Hasta donde se ha podido apreciar, suele acudir a comer  de manera individual, nunca en partidas, en los arrozales de Yohaltún.

Este abanico de especies de palomas silvestres son un excelente deporte cuando se les caza a la espera, tirando al vuelo.  Hay que agregar que las más difíciles de cazar son la paloma viajera y la tutzui. La primera porque suele estar en el piso y ante la presencia del cazador se levanta muy rápidamente con el silbido característico de sus alas y se posa 100 ó 150 metros más lejos y así en el afán de perseguirla, se sufren grandes penalidades para alcanzarla y lograr abatir una porque además su vuelo es quebrado.  También es muy difícil de abatir la tutzui porque vuela a muy baja altura siempre, muy rara vez rebasa la copa de los árboles y como la viajera, avanza un centenar de metros o algo más y vuelve a posarse, a menos que esté trasladándose desde sus abrigos hasta el aguaje porque entonces vuela grandes distancias.  Vale referir para distinguirlas, que la paloma ala blanca vuela a gran altura, en partidas o solitaria, pero es la que alcanza a reunirse en grupos más numerosos.  Su tiro es relativamente difícil porque quiebra con frecuencia el vuelo.  Las más fáciles de abatir resultan las dos más grandes, la ukum y la chukib que tienen un vuelo fuerte y veloz pero que poco cambia de rumbo.

Todas las palomas sin excepción se alimentan fundamentalmente de granos.  Por eso se les caza en los cultivos de arroz, de sorgo, en los maizales que son favoritos de la paloma ukum; en los lugares en donde hay navajuela, canchin y diversos zacates cuyo grano tragan con deleite.  También las palomas ukum comen el fruto de una planta que en maya se llama ukuch, lo que por cierto le da a veces un sabor amargo a su carne.


Vampiro

VAMPIRO.- del eslavo germánico Vampir, este nombre fue aplicado en principio a una dualidad hombre-murciélago, perverso y satánico. La fantasía ha venido agregando y lo sigue haciendo, fases y caracteres a este mitológico ser.

Los quirópteros (manos aladas), existen prácticamente en todo el mundo, siendo más abundantes en las zonas tropicales. Su envergadura varía desde 15 cm. hasta cerca de 1.5 metros. Estos murciélagos o mejor dicho murciégalos (latín mur-muris, ratón y ceculus, pequeño ciego) se alimentan de variadas formas. Unos comen semillas, otros frutos o néctares, algunos ingieren insectos 1  y los hay que cazan peces o batracios pequeños. Y también, por último, los que se alimentan de sangre.

La ficción incurre en inexactitudes. La presentación de un vampiro en la forma de un murciélago gigantesco es errónea. En los hematófagos se ven las variedades más pequeñas.

Tampoco CHUPAN sangre. Efectivamente del tamaño de un ratón, el vampiro se posa sobre un animal y con sus afiliadas piezas dentales rasga apenas la epidermis cortando pequeños vasos sanguíneos de los que mana sangre que el vampiro LAME hasta saciarse. Su saliva contiene un elemento anticoagulante por lo que la pérdida de sangre es mucho mayor de lo que el vampiro puede tragar.

Esto y la posibilidad de transmisión desde infecciones leves hasta tripanosomiasis y rabia, convierten al animalito en un ser muy peligroso para el ganado y otros animales.

(1) En los estados del Sur de la Unión Americana los murciélagos eran perseguidos incesantemente por el hombre en la creencia de que todos ellos eran vampiros y por lo tanto alimañas a las que había que matar. El murciélago habita normalmente en cuevas de cualquier tamaño, desde las pequeñas hasta las grandes cavernas por lo que la gente, al encontrar una cueva habitada por murciélagos la tapiaba para producir su muerte masiva.

La Secretaría de Agricultura de Estados Unidos prohibió severamente tal práctica cuando encontró que esos murciélagos ingerían a diario grandes cantidades de insectos causantes de graves daños a los cultivos. Al disminuir seriamente este insecticida natural los agricultores se veían obligados a utilizar insecticidas producidos químicamente con la multitud de gastos y graves peligros que esto ocasiona.
 
 



 
 
 
 
 
 


Puerco de monte.- Dycotyles tajacu


Puerco cachete blanco.- Tayassu albirrostris

El Puerco de monte

El puerco de monte, quitán, pécari ó jabalí americano constituye una de las más preciadas piezas de caza en el sureste de la República y Centro América.  Cuando se tiene el cuidado de darle el debido tratamiento a este animal después de cazado, su carne puede ser sumamente delicada, más fina que la del venado y con más gusto.  Si no se le prepara cuidadosamente, si no se desangra el animal y no se le quita la glándula que tiene en la parte posterior del lomo, arriba de las ancas, la carne se contamina con la sangre o con el almizcle de aquella glándula y adquiere un sabor acre y desagradable.  Los cazadores son cuidadosos para darle este tratamiento a la pieza cazada, aunque algunos se conforman simplemente con arrastrarlo un tiempo dentro del monte, tomándolo de los cuartos delanteros; se supone que con este procedimiento el almizcle se va a la glándula y no contamina la carne, sin embargo lo mejor es proceder de inmediato a beneficiarlo recién cazado, retirando vísceras y sangrando al animal totalmente, así como teniendo la precaución de cortarle la glándula o monte y así se estará seguro de disfrutar de un platillo delicioso.

Es un animal gregario que se reúne en grandes piaras; recorre los montes acabando con cuanta cosa le sirva de alimento; omnívoro consumado, el jabalí come raíces, frutas, granos, leguminosas e incluso sabandijas como lagartijas y pequeñas serpientes de las que se dice que es un gran enemigo.  En cautividad se mantiene generalmente arisco, aunque las crías que nacen en el cautiverio o que se recogen muy pequeñas en el monte, suelen amansarse totalmente y son afectos a juegos y tratos de los niños, a quienes siguen dócilmente.  Sin embargo, es un animal peligroso, incluso en la cacería, dado que poseen unas mandíbulas sumamente firmes y unos colmillos bien desarrollados, capaces de fracturar de una mordida los huesos más fuertes de una persona.  En la caza hacen frente a los perros y son frecuentes las mordidas, magulladuras, cortes, orejas arrancadas, e incluso la muerte que produce a los perros de caza.

El pécari (voz caribe) que es su verdadero nombre, se extiende por toda la América del Norte sin llegar a los lugares fríos; es abundante en las zonas semidesérticas del norte de la república, y más aún, en las selvas medias y perennifóleas del sureste de la república.  La variedad más común es el pécari de collar o jabalina, con que se le conoce en Norteamérica y es de talla menor frente a su congénere el jabalí propiamente dicho o puerco cachete blanco, que es una variedad diferente, bastante más corpulento y más parecido al jabalí europeo y asiático, aunque desde luego de talla menor.  Un buen macho solitario del jabalí cinchado o de collar puede pesar unos 18 ó 20 kilos.  Quien ha tenido oportunidad de tropezar en el monte con una partida de estos animales, gozará de un espectáculo inolvidable; verá pasar en una extensión que puede ser de los 300 ó 400 metros a numerosos ejemplares de esta especie, y podrá contar varias decenas de ellos, disfrutando fácilmente de la visión de familias completas; los machos avanzando solitarios generalmente, las grandes hembras acompañadas de sus pequeños puerquitos, hozando todo, removiendo piedras, arrancando raíces, y de cuando en cuando simulando batallas en las que chocan fuertemente las mandíbulas, cuyos colmillos producen un tableteo especial bien conocido por los cazadores. De día un cazador avezado, en esas condiciones puede abatir a dos o tres machos, si es lo suficientemente listo y rápido, porque la partida desaparecerá con gran estruendo en unos cuantos segundos a los primeros disparos.



Tepezcuinte.- Cuniculus paca


Sereque.- Dasyprocta Aguti

Tepezcuinte y Sereque

 Hay en todo el sureste de la república y en las costas de Quintana Roo una pieza de caza menor sumamente apreciada por los cazadores y motivo de alta estima para los verdaderos gourmet; se trata del jaleb o tepezcuinte.  Un animalito de curiosas características pues es rechoncho, con una figura que recuerda vagamente la de un cerdito pequeño; sin embargo, es un roedor.  En algunas partes le llaman tuza real.  De talla bastante mayor que un conejo, pesado, ancho y con mucha carne, tiene la piel enteramente como el dibujo de un venado pequeño y rojizo y con manchas blancas alargadas en forma de líneas en los costados del cuerpo, la barriga blanca, las patas fuertes, pues es un buen excavador; las uñas sólidas, una cabeza ancha y achatada, ojos muy brillantes y orejas pequeñas.  Un buen jaleb puede llegar a pesar algo así como 8 ó 10 kilos.  Su carne es sin duda deliciosa.  No hay manjar en el monte más extraordinario que un jaleb preparado al estilo indígena, en pib, esto es cocinado en la tierra, porque la carne es sumamente delicada, tierna, jugosa y de un sabor que supera al de las otras presas de caza: el puerco de monte, el jabalí y el venado.  El animalito de marras vive en cuevas muy profundas con amplias galerías interiores y siempre con varias bocas a más de 15 ó 20 metros una de otra para facilitar su refugio o su huida. Este animal en estado silvestre, vive en lo más húmedo de la selva y particularmente en las orillas de las lagunas, aguadas, ríos y arroyos.
Suele meterse al agua y permanece la mayor parte del tiempo en tierras muy húmedas.  En las cercanías del hábitat humano el jaleb puede verse en las grandes quintas e incluso en los patios grandes de la Península de Yucatán en los que hay cuevas.  Suele alimentarse de frutas y de raíces tiernas.  Es un animal tímido y elusivo que sólo se ve de noche.

 El jaleb es primo hermano del sereque o agutí llamado incorrectamente liebre en el sureste.  Este es un poco más alto pero más delgado que aquél, por lo que tiene un peso menor.  Su piel es enteramente café rojiza y vive en las cercanías de las milpas alimentándose de rastrojos de maíz, calabazas y otras yerbas.  Cuando se le sorprende en el campo, pues es animal diurno, huye esponjando sus cerdas lo que lo hace verse más grande que su verdadera talla.  Ambos animalitos son una versión bastante más pequeña de la famosa capibara o carpincho, el roedor más grande de que se tiene noticia y que vive en Sudamérica, cuya figura verdaderamente es idéntica a la del jaleb aunque, repetimos, de talla muchísimo mayor.

 El tepezcuinte que por cierto formalmente se llama paca, y el agutí, pueden mantenerse en cautividad e incluso reproducirse si se tiene el cuidado de alimentarlos debidamente con lo que habitualmente comen en el monte.  El jaleb come frutas, especialmente mango y plátano, así como toda clase de calabazas; el sereque come además, mazorcas de maíz.



Zorrillo.- Mephitis mephitis

 
 
 
 
 
 
 


Puerco espín.- Coendou prehensilis

El Zorrillo y el Puerco espín

 El zorrillo, pay en maya, o mofeta común es sin duda un mustélido que despide como arma defensiva un almizcle penetrante que se percibe hasta viarios kilómetros de distancia.  Hay dos subespecies, uno pequeño, con figura de ardilla, blanco y negro que corre a saltos como aquélla y es el más abundante.  El otro, de los mismos colores, es ligeramente mayor, recuerda vagamente a un perrito de lanas; con su cola levantada avanza a paso lento, seguro de que no hay quien lo ataque y en verdad -salvo el hombre- no se le conocen enemigos.  No se está muy cierto de su alimento pero no tienen aspecto de cazadores por lo que lo más probable es que sea vegetal.

 Cuando se les encuentra a corta distancia lo mejor es no asustarlos y dejar que se alejen tranquilamente.  Ay de aquel que imprudentemente trate de asustarlos o dispararles de cerca pues no evitará la oleada almizclera que lo hará un verdadero "apestado" en su familia y entre sus amigos durante varios días.

 El puerco espín, es un tranquilo habitante de los montes cuya peculiaridad es la de tener, además de pelo, numerosísimas espinas como cerdas, algunas de más de dos pulgadas de largo.  Lento de movimiento, se confunde con la zarigüeya pues tiene la misma talla.  Puede domesticarse y se alimenta exclusivamente de frutos silvestres.  No parece tener enemigos y sin embargo es escaso.  Cuando se encuentra alguno en el monte con certeza se encontraran varios más en las cercanías lo que hace suponer que es un animal gregario.  Capturados pequeños, son dóciles y juguetones y puede alimentársele con frutos especialmente plátanos.



 
 
 
 
 

Armadillo.- Dasypus novemcinctus

Oso hormiguero.- Tamandua tetradactyla

El Armadillo y el Oso hormiguero

 Una verdadera curiosidad de la naturaleza es el juech (llamado así en maya) tatú en el caribe, o armadillo que es su nombre en español.

 Es un pequeño impertinente, mamífero maldentado (no desdentado) de la familia dasipodídae.

 Se mueve, tal como su nombre indica, de aquí para allá sin ton ni son mordisqueando por todos lados en búsqueda de los insectos de que principalmente se alimenta, desde las últimas horas de la tarde hasta la madrugada.

 Probablemente proviene de los gliptodontes pues tiene coraza de placas sobrepuestas arqueadas de adelante hacia atrás; cola rígida anillada y acorazada también; patas fuertes para excavar rápido y profundo, contrastan con una cabeza pequeñísima y desnuda que termina en un hocico alargado y puntiagudo y está coronada con dos minúsculas orejas. Tal es este ejemplar que vive perseguido por el hombre y por algunas fieras.  El primero lo caza tanto para disfrutar su carne blanca, tierna y deliciosa, como para disecarlo y venderlo como curiosidad de la fauna tropical.

 Vagabundo inofensivo, cuando se siente atacado procede de dos maneras.  Una es enroscarse sobre sí mismo y convertirse en una fortaleza redonda e inexpugnable; otra es huir dando enormes saltos y a velocidad sorprendente.  De no ser atacado, ante una presencia extraña se retira apresuradamente con un avance característico de varios pasos rápidos y un alto para escuchar, otros pasos y nuevo alto y así sucesivamente.  En el monte es fácil advertirlo por los numerosos rascaderos que hace, y fácil también cazarlo pues se le oye claramente desde lejos cuando anda de paseo despreocupadamente aunque alerta ante cualquier ruido que signifique peligro.

 El oso hormiguero, tamandua en Sudamérica, o brazo fuerte, es otro insectívoro inofensivo (mientras no se le provoque).  Perezoso y lento, sabe que su alimento ni se acaba ni huye: las colonias de hormigas.

 Es bastante mayor que el armadillo y sin coraza.  Pelo hirsuto, blancuzco en el vientre y obscuro en el lomo, cola prensil, cabeza descomunalmente alargada, boca pequeña que aloja una lengua de dos cuartas capaz de penetrar a lo más profundo de los hormigueros.  Y garras; verdaderas garras, poderosas para cavar en suelo y troncos en busca de su alimento.  Fácilmente se le atrapa por su lentitud, y puede manejarse sin peligro siempre que no se le moleste demasiado, pues un manazo del brazo fuerte puede causar heridas de consideración.

 Es también muy amoroso con sus crías a las que lleva prendidas en el vientre hasta que son casi adultas.

Pequeños facinerosos de la selva
 

 


Emuch.- Felis eyra


Tigrillo.- Felis tigrina

1.- El Emuch y el Tigrillo.

 Se trata de dos pequeños depredadores de diversa subfamilia y costumbres que constituyen una curiosidad de las selvas.  El emuch, onza o jaguarundi es un pequeño felino de la talla casi exacta del tigrillo, al que de lejos se parece mucho porque tiene prácticamente la misma forma, aunque difiere en el color de su piel.  El emuch tiene piel lisa, sin manchas pero de color variado entre animal y animal.  Así, el que más frecuentemente se ve es el del color leonado, un color café claro, casi bayo y más claro en la barriga; pero hay otros que tienen piel de tonalidad gris obscura, como la piel del puerco de monte, e incluso hay algunos que son casi enteramente negros.  Es un animal muy escurridizo, diurno y nocturno, un gran cazador que se alimenta de pequeños roedores, de aves y huevos, y que pasa la mayor parte del tiempo en el piso cazando y recorriendo sus cotos particulares, aunque también es muy buen trepador y sube a los árboles con facilidad.  Es bastante raro encontrar un emuch en campo abierto, pues son sumamente ariscos y elusivos, sin embargo, en algunas regiones llega a abundar incluso en las cercanías de los poblados y hasta a refugiarse en grandes patios o quintas.

 El tigrillo o gato margay, es el más pequeño de los felinos de América y sin duda el de más bella piel.  Su pelo es sedoso, corto y suave, de color cenizo platino con hermosas manchas negras.  Trátase de un animalito airoso, buen cazador, tranquilo, vagabundo y gran caminante, que sube fácilmente a los árboles y capturado pequeño, puede ser una bonita mascota, sin olvidar demasiado su origen.  La persecución de que han sido objeto todos los felinos, ha sido cruel y despiadada, ocasionando casi su extinción, pero particularmente la del tigrillo, porque es un animal relativamente más fácil de cazar, más pequeño y menos arisco.  De sus congéneres mayores, el ocelote es sumamente elusivo y sólo se le encuentra en lo más profundo de la selva.  El puma, felino mayor, es también muy difícil de localizar, pero no tanto como el jaguar que es el más apreciado, pero que como es bien sabido, cuesta muchísimo esfuerzo abatir un ejemplar.  La consecuencia de esto es que la especie que más ha sufrido el embate de los cazadores y el funesto comercio de la piel, es el tigrillo.  Sin embargo, por fortuna, todavía se le encuentra en las selvas del sureste, en donde debe ser cuidado y protegido, por tratarse de un animalito sumamente bello.

Pizote.- Nasua narica

 
 


Sanjol.- Tayra barbara

2.- El Pizote y el Sanjol.

 El tejón, coatí o pizote es un animalito gracioso, de pelo café claro, cola muy larga y cabeza de nariz sumamente alargada, lo que lo hace muy característico (su nombre técnico es nasua narica, en atención a su gran nariz y pertenece a la familia procionidae.  Es un animal de constitución muy fuerte, cuerpo rechoncho y musculoso, cola gruesa larga, casi prensil, pelo corto y fino.  Suele andar en partidas con numerosos ejemplares y es un enemigo natural de las milpas, pues come mucho maíz, al igual que frutas y raíces.  Cuando huyen asustados los miembros de una partida, se les ve correr con la cola para arriba, vertical a su cuerpo, de una manera muy graciosa que hace que los cazadores festivamente le llamen soldaditos.

 El sanjol es un animal sumamente montaraz; es la taira o cabeza de viejo, un mustélido de pura cepa, alargado, ojos muy brillantes, una ostensible mancha blanca en la frente fácil de distinguir entre su pelaje casi enteramente negro; cola larga, constitución delgada, recuerda al hurón y a los mustélidos de Norteamérica; es un gran cazador aunque curiosamente una buena parte de su dieta se la debe al hombre, porque es un formidable enemigo de los apiarios; se alimenta con la miel y con las larvas de las abejas.  Este animalito vive principalmente en los árboles; corriendo en la selva alta, da la impresión de una ardilla muy grande y larga.  Aunque contrariamente, es un gran depredador, cazador infatigable, y hay muchas consejas sobre sus costumbre.  Testimonios fidedignos hacen saber que por su agilidad puede alcanzar los nidos más altos en un árbol y robar los huevos o comerse las crías de manera insaciable.  El campesino persigue mucho a este animal porque es un gran destructor de apiarios.  Según testimonios, tiene una manera singular de atacar las colmenas; levanta la tapa a una colmena, pesca con sus garras un cuadro en donde está la cera y la miel y lo arroja al suelo mientras salta violentamente y enrollado, gira por el suelo esponjando los pelos para evitar que lo piquen las abejas; posteriormente regresa a recoger su hurto, y alejado del apiario, devorarlo con toda tranquilidad.


Mico de Noche.- Potos flavus

 
 
 
 
 


 
 


Guayú.- Bassaricyon gabby


 
 
 
 
 
 

Mapache.- Procyon lotor

3.- El Mico de noche, el Guayú y el Mapache.

Aunque de la misma talla y traza semejante, no están emparentados estos animalillos.  No son felinos pues carecen de las particularidades de esa especie como son las uñas retráctiles, y la dentadura; más parecen pertenecer a otras especies.  Su alimentación es fundamentalmente vegetal aunque los dos últimos comen también otras cosas.

Veamos.  El mico, marta, martucha o mico de noche es un auténtico perezoso que vive en la selva alta; es arborícola y nunca se ha visto uno caminado por el suelo.  Su talla como la de un gato y su piel afelpada color amarillo ocre.  Tiene cola prensil y es muy fuerte y robusto.  Come frutas silvestres y se desplaza muy lentamente por la copa de los árboles.  No emite sonido alguno y es apreciado por su piel mullida y gruesa.  Nos aventuramos a pensar que este animalito es del orden lemuridae.

Muy cercano familiar es el guayú o cacomixtle en náhuatl, de la misma talla aunque tiene la piel rayada y la cola anillada como la del mapache pero más cubierta de pelo suave y fino.  Habita en los árboles pero baja al suelo para cazar y alimentarse, come frutas, granos y aves pequeñas.  En las cercanías de los poblados se vuelve un peligro para las aves de corral.  Emite un grito característico en altas horas de la noche, lo que aparentemente le da el nombre de guayú, en maya.  En cuanto al nombre cacomixtle, quiere decir puma pequeño en nahuatl.  Es un vivérrido cuya clasificación es bassariscus.

El mapache o poleo es el más conocido pues vive en las cercanías de los poblados, en familias de 2 a 5 miembros.  Come frutas y como es muy afecto a las orillas del mar, de los ríos y a las marismas, también cangrejos, caracoles, langostinos y peces.  Son muy simpáticos y juguetones; domesticables, son una mascota cómica con su antifaz característico, sus ojos brillantes y su habilidad para pararse sobre sus patas traseras como un oso pequeño, lo que hace que en el norte de América lo llamen osito lavador por su costumbre de lavar escrupulosamente las presas que saca del lodo, antes de comerlas.  Como el pizote, es también miembro de la familia proscionidae cuyo significado es "anterior al perro".


 
Sabín.- Marmosa Mitis
4.- El Sabín y el Zorro.

 Distintos en tamaño, estos dos animalitos tienen una figura parecida pero son de diversa familia.

El sabín es un pequeñísimo carnívoro, escasamente del volumen de una rata (con la que a veces se le confunde) con pelo café claro muy fino, mancha blanca en la garganta como corbatita de moño, cola desnuda, hocico alargado y dentadura muy parecida a la del zorro.  Habita en cuevas y troncos de árboles.  Despreocupado y no muy asustadizo, deambula por el suelo en el monte alto aunque también incursiona por la copa de los árboles en busca de nidos.  En algunos lugares le llaman comadreja y francamente no se puede aventurar a que orden pertenece.
 

Zorro.- Didelphis virginiana
 El llamado "zorro" en el sureste es en realidad la zarigüeya o tlacuache y es el único marsupial de América.  Habita en toda clase de terrenos: en la selva alta, en la sabana, en las zonas áridas y en la vecindad de las ciudades.  Incluso en quintas y patios grandes; vive en madrigueras profundas de las que sale sólo por la noche en busca de su pitanza que está hecha de frutas o desperdicios.  Color gris obscuro casi negro, pelo hirsuto e irregular; tranquilo y solitario se le ve deambular con su pelaje de aspecto desagradable, pues no cubre la totalidad de su piel y la cola es desnuda.  Parece una rata gigante pero es muy escrupuloso para cuidar a sus crías a las que lleva un tiempo en su bolsa de vientre y luego prendidas en su cola y cuerpo.  Och es su nombre en maya.


 
 

Chomac.- Vulpes Vulpes

Coyote.- Canis latrans
6.- El Chomac y el Coyote.

 Son los cánidos que más abundan en la República.  El primero en todo el territorio y el segundo, muy abundante en el norte y centro del país, ha ido extendiéndose hasta el sureste donde en años recientes ha sentado sus reales.

 El chomac o pispiote es el más pequeño de los cánidos.  Ágil y bello, con la traza de un lobo enano, la zorra, que este es nuestro personaje, da una visión escurridiza y elusiva, cuando se le encuentra en el monte.  Corre, sube a los árboles con facilidad y es una amenaza para los gallineros y conejeras.  Es muy buen cazador (mata desde víboras hasta perdices) y su piel -gris obscura en el lomo, café claro en los costados y casi blanca en el vientre y cola poblada- es muy apreciada por lo que tiende a desaparecer.  También puede domesticarse y cosa curiosa, en vez de ladrar como buen perruno, emite maullidos fuertes cuando se les hiere.  Tal vez por eso el campesino le llama simplemente "gato de monte".

 De talla mayor es el coyote; facha de perro policía, ancas caídas, pelo hirsuto y maloliente, el lupus mexicanus es un conocido depredador que se alimenta por igual de carroña que de presas vivas y entre estas, desde aves de corral y corderos hasta crías de venados.  Cuando aprieta el hambre come de todo, lagartijas, víboras y batracios.  Sin embargo, es amoroso con sus crías y ha desarrollado una gran resistencia a las condiciones más adversas de terreno y clima.

 Las hazañas del coyote han dado lugar a numerosas leyendas sobre su inteligencia e instinto.  Desde eludir venenos, cepos y trampas de toda laya hasta la fuerza para atacar incluso becerros; y la verdad es que es un pobre depredador que todos los días, famélico y cansado, tiene que recorrer grandes distancias para proveerse de alimento.  La reducción de su hábitat por el crecimiento de las poblaciones ha hecho que se extienda paralelamente hacia las selvas del sureste pero esto no ha amilanado a maese coyote que sabe como entendérselas en nuevos territorios  Siendo animal de chaparral y de zonas semidesérticas, se adapta por fuerza a la jungla y hoy, donde hace unos pocos lustros no se sabía de su existencia, ya es familiar su concierto de ladridos en las noches de luna.  Es el rey de la supervivencia.